Las 7 Características de un Buen NEGOCIADOR

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Las 7 Características de un Buen NEGOCIADOR

Una buena negociación va más allá de obtener un precio más barato o un descuento. Las características de un buen negociador van más allá, y aquí aprenderás algunas que podrás aplicar de inmediato.

Necesitamos deshacernos de la idea de que negociar significa conseguir únicamente un mejor precio. Una buena negociación viene cuando le aumentamos valor a nuestra oferta, no cuando nos ahorramos “unos cuantos pesos”.

Siempre debemos mantener la Estrategia de “Ganar – Ganar”, es ahí donde se empieza a apreciar el arte, cuando vemos que todos ganan y que los demás quieren volver a negociar con nosotros.

Te has preguntado ¿Cómo ser un buen negociador?, aquí te doy unos consejos que podrían darte la respuesta.

Define tu Objetivo:

Nunca debemos enfrentarnos a una negociación sin antes haber definido claramente cuál es nuestro objetivo.

Definir el objetivo servirá para establecer el criterio de evaluación y establecer los parámetros de éxito o fracaso de la negociación, además será un factor primordial para determinar la estrategia a seguir.

Nunca debemos realizar una negociación sin haberla preparado a conciencia y con anticipación.

Define una Agenda:

Entre características de un buen negociador esta la buena administración del tiempo, este juega un factor determinante, todo empresario o dueño de empresa exitoso sabe que el tiempo es dinero, por ello cuando se negocia hay que ser lo más conciso posible y evitar al mínimo las divagaciones, y aún más importante, evitar que algunos puntos importantes sean omitidos.

Todo proceso de negociación efectivo debe contar con una agenda de contenidos predefinida con suficiente anticipación, así que antes de acudir a una negociación lo mejor es que establezcas los siguientes puntos:

=Quienes van a realizar la negociación (Investiga y conoce a tu interlocutor).

=Definir hora de inicio, tiempo de duración y finalización.

=Escribe una lista y define el orden de los temas que van a tratar.

Esto puede sonar muy sencillo, pero por no contar con una agenda de puntos a tratar, muchos han realizado muy malas negociaciones.

Sustenta tu Propuesta de Forma Creativa:

Al negociar debemos demostrar que nuestra propuesta es totalmente razonable y debemos demostrarlo aportando todas las pruebas necesarias para que no tengan dudas. Para hacerlo de forma correcta debemos tomar en cuenta a la persona con la cual estamos negociando y en base a su estilo definir las herramientas que podrás utilizar para sustentar tus argumentos.

Definir el tipo de interlocutor que tendremos puede marcar la diferencia para cerrar un trato, recuerda no es lo mismo negociar con un joven empresario para contratar un servicio de web hosting para tu página web, que con un proveedor de facturación electrónica, para cumplir con tus obligaciones fiscales.

Escucha a la Otra Persona:

Se dice que si tenemos dos oídos y una boca es para escuchar el doble de lo que hablamos. Por ello este consejo es sencillo y hasta cierto punto repetitivo:scucha, escucha y no te canses de escuchar, esta es una las características de un buen negociador.

Para que tengas éxito en este punto lo que debes hacer es estimular tu receptividad y tu capacidad de observación. Una manifestación de estas actitudes, es la “escucha activa”, es decir captar cada aspecto de la comunicación verbal y no verbal que realiza nuestro interlocutor, tratando de conseguir el significado correcto de los mensajes.

En la siguiente presentación podrás conocer más sobre la escucha activa

Mantente Relajado:

La mesa de negociación puede estar llena de agendas, emociones y egos. Los grandes negociadores saben cómo mantenerse relajados, sin importar la situación, esto les brinda liderazgo, mientras otras personas se sumergen en sentimientos personales.

Es normal que cuando una negociación no vaya por el camino deseado, se presenten emociones que afecten nuestro estado de ánimo, pero el control es fundamental para cumplir con los objetivos, así que mostrar una actitud mesurada denotará un mejor control de la situación y te brindará mayor margen de maniobra.

Cuando se llega un momento de la negociación donde la emoción juega un papel más importante que la razón, lo que un buen negociador hace es buscar una alternativa que evite una ruptura o estancamiento de la negociación para ello te brindo cuatro consejos:

Entiende el Juego: Cundo lleguemos a este punto, lo mejor es hacer una remembranza del tipo de persona con la que negociamos, sus fortalezas, debilidades, etc. esto nos permitirá establecer la forma de cómo presentar argumentos para contrarrestar los suyos.

Se Cauteloso con la Información: Hay que tener cuidado con la información que demos a conocer. Debemos divulgar sólo aquella información que no pueda ser utilizarla en nuestra contra.

Respeta el Poder del Silencio: En un proceso de negociación, cuando llega un momento en que no tenemos nada más de que decir, es preferible quedarnos callados. De esta manera, todo lo que hayamos dicho hasta ese momento cobrará mayor relevancia y obligaremos a nuestro interlocutor a opinar acerca de nuestra postura.

Haz Notar tu Intención a Retirarte: Si notamos que nuestro locutor ha dejado de lado lo racional, lo mejor es denotar nuestra intención de retirarnos, es posible que eche pie atrás y se vuelva más cooperadora.

Busca Conciliación: De ser posible buscar en un tercero la opción de que funja como conciliador, con el fin de que se reanude la plática.

Resume los Puntos Acordados:

Es muy importante hacer un resumen de los puntos acordados, antes del término de toda negociación, no es raro olvidar cosas importantes al final del proceso.

Recordando los puntos acordados, limitaremos la libertad de movimientos de la parte contraria y tendremos más oportunidades de ganar la partida.

Establece Todo por Escrito:

No podemos olvidar que el propósito de las negociaciones es llegar a un acuerdo formal por escrito, y no perder el tiempo contándole a la otra persona “una bonita historia” para perder el tiempo.

Desde el primer momento de la negociación, debemos hacer referencia a un documento que se creará frente a la otra parte. Por lógica este debe incluir todos los puntos del acuerdo para convertirse en algo real y palpable para todos los involucrados en la negociación.

Si primero hacemos una negociación y después creamos el documento, añadiremos a la transacción un tiempo innecesario. Debemos realizar el documento mientras negociamos, entonces estaremos preparados para pedirle la firma a la otra parte en el momento preciso en que se tome una decisión.

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