¿Cómo perder el miedo al RECHAZO?

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¿Cómo perder el miedo al RECHAZO?

1-Cambia el significado del rechazo

Personajes como J.K. Rowling o Walt Disney también fueron rechazados muchas veces. Sin embargo, no dejaron de perseverar y al final lograron sus sueños.

¿Y si dejas de pensar en el rechazo como algo malo? Comienza a pensar que si te rechazan, estás haciendo algo por tu vida:

  • Te estas acercando a conseguir lo que quieres
  • Has hecho algo diferente
  • Has intentado lograr lo que quieres

Es más, usa los rechazos como oportunidades para aprender y mejorar:

  • Si te rechazan en una entrevista de trabajo aprende de los errores
  • Si te rechaza la persona que te gusta aprende qué hiciste mal
  • Si te rechaza un cliente, aprende cómo servir mejor

2-Busca el rechazo

Cuanto más te rechacen, menos te afectará. Puede que tengas una mayor tendencia que otras personas a sentirte mal tras ser rechazado.

Entonces lo tendrás que trabajar más.

Por otra parte, al principio es posible que sientas un mayor desgaste emocional o desgaste de energía, aunque es algo normal porque estarás esforzándote por cambiar tu tendencia de comportamiento.

3-No busques la aprobación

Deja de buscar la aprobación de los demás para todo lo que haces y sobre tus opiniones. Actúa sin pensar si te aprobarán o no. De hecho, cuanto menos busques la aprobación más te aprobarán.

En cualquier caso, vive de forma que solo busques ser aceptado por ti mismo. No puedes tener una buena calidad de vida si vives para agradar a los demás.

4-Se consciente de lo que piensas

Si piensas que te rechazan por algún defecto personal, tu autoestima tenderá a descender (si es que ese defecto personal te afecta). Sin embargo, la mayoría de rechazos no se basan en algo personal, más bien son por reglas sociales establecidas o defensas del ego:

 

  • Si haces algo que esta fuera de las reglas sociales, aunque no te saltes ninguna ley, habrán muchos que te rechacen
  • Si alguna persona o grupo te envidia, también tenderá a rechazarte.

Piensa que el rechazo no es personal, sino una tendencia de comportamiento. No te lo tomes personalmente. Deja la carga del rechazo en los demás, no en ti.

5-Míra el rechazo con humor

No importa en la situación que estés, siempre puedes mirar con las gafas del humor.

Esto hará que el rechazo no te afecte nada. Si hablas con alguien y te rechaza, di algo gracioso, ríete por su incapacidad de socializar o por la situación misma.

Si das un discurso y te pitan, ríete por haberte atrevido.

6-Construye tu autoestima

Si prácticas lo anterior superarás el miedo a que te rechacen poco a poco y al final no te dará nada de miedo. Sin embargo, hay rechazos que es normal que duelan; los de las personas queridas.

En estos casos, es normal que te sientas mal, aunque si tienes una autoestima alta no te afectará tanto. Si tu autoestima es sana, sentirás el rechazo de alguien querido como un bache, aunque no afectará en exceso a tu estado de ánimo y seguirás hacia adelante.

7-Piensa que no es el fin del mundo

Cuando se siente miedo a ser rechazado, se tiende a pensar que si te rechazan será el fin:

  • ¿Y si mi rechazan?
  • ¿Y si no les gusto?
  • ¿Y si no les caigo bien?

En cualquiera de los casos no ocurre nada. La vida sigue adelante.

La próxima vez que el miedo a ser rechazado te paralice piensa: ¿qué es lo peor que podría suceder?

8-Olvida la perfección y acepta los errores

Es posible que a veces te rechacen con razón porque hayas hecho algo mal. En ese caso, tampoco tienes que sentirte mal o tener una mala opinión de ti mismo.

La realidad es que a veces vas a estar equivocado, es imposible hacer siempre todo bien o estar siempre en lo correcto.

 

Cuando te equivoques o hagas algo mal, simplemente acéptalo y aprende de ello para la próxima vez. Es necesario superar el perfeccionismo.

¿Es posible no ser rechazado?

El primer motivo para superar el miedo al rechazo es que siempre te va a rechazar alguien, hagas lo que hagas.

¿Eres una persona resiliente… y no lo SABÍAS?

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¿Eres una persona resiliente… y no lo SABÍAS?

¿Has sufrido y atravesado rachas muy complicadas a lo largo de tu vida, pero al final has salido de todas ellas un poco más fuerte y maduro? ¿Tienes una visión optimista, incluso a pesar de las dificultades? ¿Aprovechas los problemas para aprender, crecer y mejorar como persona?

Entonces… probablemente, ¡tú eres una persona resiliente! ¿Lo sabías?

La resiliencia es un término psicológico que define la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas.

Las personas resilientes son aquellas que han vivido situaciones problemáticas y estresantes que parecen difíciles o imposibles de superar, pero sin embargo, no sólo las superan, sino que finalmente salen fortalecidos y renovados de dichas situaciones. Consiguen adaptarse naturalmente de forma positiva tras la adversidad, con un estilo optimista y creativo.

La resiliencia, por lo tanto, tiene dos componentes:

La capacidad de resistir frente a la destrucción; es decir, proteger la propia integridad bajo situaciones de presión.

La capacidad para construir una vida positiva pese a la adversidad de las circunstancias.

Origen del concepto “resiliencia”

Las personas resilientes no nacen, se hacen

La resiliencia no es una lotería que “nos toca” o “no nos toca” en función de nuestra suerte, no es una cualidad invariable que nos viene incrustada desde la infancia, ni es un rasgo de personalidad o un atributo personal absoluto y terminantemente estable o permanente.

Más bien, la resiliencia es un proceso que es posible desarrollar y entrenar para fortalecerla. A algunas personas les surge de forma más natural o innata y a otras menos, debido a diferentes factores personales, biológicos, familiares y/o sociales que influyen en el desarrollo de la resiliencia. Pero lo cierto es que todos y cada uno de nosotros podemos elegir potenciar nuestra capacidad de resiliencia ante las adversidades de nuestras vidas.

Características de las personas resilientes

  • Autoestima fuerte y flexible
  • Autonomía y autosuficiencia
  • Capacidad de dar y recibir, cuidar y dejarse cuidar
  • Responsabilidad y autodisciplina
  • Reconocimiento y desarrollo voluntario de sus propias capacidades personales
  • Una mente abierta, flexible y receptiva a nuevas ideas
  • Disposición para ponerse retos y metas
  • Curiosidad por la vida e intereses variados
  • Fuerte sentido del humor
  • Facilidad para percibir los sentimientos propios y de los demás
  • Capacidad para comunicar estos sentimientos de manera adecuada
  • Gran tolerancia al sufrimiento
  • Alta capacidad de concentración
  • Sentido de esperanza y optimismo
  • Estrategias variadas de afrontamiento ante el estrés
  • Apoyo social de calidad
  • Un propósito significativo en la vida
  • Sensación de controlabilidad ante las circunstancias vitales

5 formas de desarrollar tu resiliencia

Conócete a ti mismo.

Ser consciente de tus propias fortalezas y limitaciones te permitirá conocer los recursos de los que dispones para conseguir tus metas, y proponerte crecer en las áreas pendientes. Un autoconocimiento bien desarrollado te ayudará a confiar más en tus capacidades y potenciar tu autoestima. Un psicólogo puede ayudarte en este proceso: recuerda que la terapia no sólo es útil si tienes problemas, sino también si deseas crecer y mejorar.

Rodéate de personas que tienen una actitud positiva.

Y, por el contrario, distánciate de aquellas personas pesimistas envueltas permanentemente en un halo de negatividad, que te restan energía y te contaminan con su malestar y sus quejas. Crear una red sólida de apoyo social, rodeándonos de relaciones de calidad, es uno de los factores más importantes para potenciar nuestra capacidad de resistir ante las adversidades. Las personas resilientes son autónomas y autosuficientes, pero eso no significa que no necesiten el apoyo de los demás. No dudes en buscar la ayuda de tus seres queridos cuando lo necesites, y ¿por qué no?, abrirte a conocer nuevas personas afines a ti.

Entrena tu tolerancia a la incertidumbre y a la frustración.

Una de las principales fuentes de tensión y de estrés es la necesidad de querer controlar todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, para que salgan como nosotros necesitamos. Claro que es útil tomar las riendas y cambiar aquello que esté bajo nuestra mano, pero también es importante asumir esa porción de “incontrolabilidad”, comprender que hay circunstancias que no dependen de nosotros mismos y que hay otras que no van a salir como esperábamos. Sentirte cómodo y seguro de ti mismo a pesar de la incertidumbre, te ayudará a desarrollar tu resiliencia. Para entrenar tu tolerancia a la incertidumbre y a la frustración, aprender técnicas de meditación o de mindfulness (conciencia plena) puede serte de gran utilidad.

Aprovecha al máximo tu creatividad.

La creatividad es algo que puedes potenciar cada día, buscando formas alternativas de hacer “lo de siempre”. La creatividad a la hora de tomar decisiones y responder ante las dificultades es una de las principales virtudes de las personas resilientes. “La persona resiliente no se limita a intentar pegar el jarrón roto, pues es consciente de que ya nunca volverá a ser el mismo. Hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello y útil”.

Sé flexible ante los cambios.

Las personas resilientes tienen una fuerte habilidad para ser tenaces y persistentes, pero a la vez, saben ser flexibles ante los cambios inevitables de la vida causados por las circunstancias, el paso del tiempo, los demás o nosotros mismos. En lugar de aferrarse y no soltar el pasado, tienen habilidad suficiente para ir adaptando sus planes y sus metas cuando sea necesario. No reniegan ante los cambios, pues están dispuestas a sacar lo positivo de cada uno de ellos y crecer. Además, saben que nunca existe una única solución para un problema. Una forma de desarrollar tu flexibilidad mental y emocional es la lectura de libros de crecimiento personal.

Cómo Mejorar Tu Autoestima en 9 PASOS

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Cómo Mejorar Tu Autoestima en 9 PASOS

La definición de la autoestima es la manera en que nos juzgamos y evaluamos. Dicho de otra forma, la autoestima es cómo nos sentimos con nosotros mismos.

A continuación encontrarás varios métodos que puedes utilizar. Con algunos te sentirás más cómodo que con otros, pero es que no existe una única forma de conseguir mayor autoestima. Aunque cada uno de ellos actúa sobre un aspecto de tu personalidad distinto, los resultados que han demostrado son los mismos: más autoestima y seguridad en ti mismo.

  1. Encuentra el origen de tu baja autoestima

Los problemas de autoestima suelen desarrollarse durante la infancia y sus causas pueden ser muy distintas. ¡Pero si no las conoces nunca podrás trabajar sobre el origen de tus temores!

Para encontrar el origen de tu baja autoestima y someter tus creencias a juicio, pregúntate por lo menos tres veces el ¿Por qué? de tus miedos.

¿Por qué temo conocer gente nueva? Porque me ignorarán.

¿Por qué creo que me ignorarán? Porque no soy interesante.

¿Por qué creo que no soy interesante? Porque de pequeño me decían que nunca hablaba.

  1. Por qué siempre debes intentarlo aunque sepas que vas a fracasar

Ahora que estás conociendo el origen de tu baja autoestima voy a mostrarte las claves psicológicas que aumentarán la confianza en ti mismo. El motivo es que se ha demostrado que el principal enemigo de nuestra autoestima es, sencillamente, no hacer nada.

Cuando nos sentimos amenazados nuestro instinto es buscar vías de escape porque creemos que así reduciremos nuestra ansiedad. Por eso cuando sientes miedo o desánimo en lugar de enfrentarte directamente a ellos intentas esquivarlos. Y es lógico: en el momento en que decides evitar lo que te preocupa notas una sensación inmediata de alivio. El problema es que esa conducta puede terminar convirtiéndose en un hábito.

  1. El poder de sustituir tus objetivos por valores

Necesitas algo sólido. Algo que te permita seguir adelante cuando te sientas cansado, ansioso, deprimido o desanimado. Algo tan poderoso que te motive a salir de tu zona de confort para exponerte a aquello que temes. Tengo lo que necesitas. Te voy a dar algo que posee todos los beneficios de los objetivos y ninguno de sus inconvenientes. Te vas a guiar por tus valores.

Los valores son nuestra definición más fundamental, nuestra hoja de ruta. Nos marcan la dirección cuando creemos que nos estamos perdiendo y nos dan energía para seguir luchando.

Cada vez que tengas que enfrentarte a un reto, saca tu listado de valores, elige uno, y durante un par de minutos recuerda por qué es importante para ti. Aumentará tu autoestima y te protegerá de la ansiedad.

  1. Identifica tus verdaderas fortalezas

Además de tus valores, para construir tu autoestima necesitas convencerte de que hay algo bueno en ti. Y te aseguro que TODOS tenemos puntos fuertes, el problema es que las personas con poca autoestima no los saben identificar (mientras que los narcisistas los encuentran en exceso). Para encontrar tus fortalezas piensa en cinco logros que hayas conseguido en tu vida, como terminar tu carrera mientras trabajabas, aprender a cocinar solo o lograr seducir a tu pareja. Si te cuesta encontrarlos es porque no estás siendo generoso contigo mismo, así que imagínate que ese éxito lo hubiera conseguido un amigo, ¿qué le dirías? ¿Cómo se lo reconocerías?

  1. Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales

Ahora ya tienes tu conjunto de valores y fortalezas para empezar a creer en ti. Pero nuestras experiencias del pasado, incluso aquellas que ya no recordamos, continúan afectando nuestra vida en forma de “voz interior”. El problema es que esa voz interior es irracional. Suele interpretar cualquier situación de la peor forma posible, incluso cuando no hay pruebas objetivas para llegar a tu conclusión.

  1. Sepárate de tus miedos con aceptación y compromiso

La mayoría de gente, cuando hay algo que le preocupa, intenta no pensar en ello. Tratamos de bloquear nuestros pensamientos o distraernos pensando en otra cosa. Pero eso no solo ha demostrado que no funciona, sino que además provoca que tus miedos vuelvan con más fuerza.

En lugar de intentar ignorarlos, tienes que aprender a desligarte de ellos. El verdadero motivo por el que tus pensamientos te bloquean es porque crees que tú eres ellos. Les das toda la credibilidad del mundo. Pero, como argumenta el filósofo Eckhart Tolle, tú no eres lo que piensas.

  1. Cómo perdonarte a ti mismo con la autocompasión

En jerga psicológica a esto se le llama autocompasión, y se trata de una estrategia que está revolucionando la comunidad científica gracias a sus espectaculares resultados.

Significa darte apoyo y ser comprensivo contigo, en lugar de criticarte y juzgarte. Implica aprender a calmarte y reconfortarte para volver a intentarlo, en lugar de castigarte cada vez que cometes un error. Hay muchas formas de desarrollar la autocompasión, pero la más sencilla de todas es hablarte como lo harías con un amigo que lo estuviera pasando mal. De esta forma empezarás a ver tus problemas como algo que estás experimentando, y no como algo que te define.

  1. Multiplica tu autoestima con el ejercicio

Tu cuerpo tiene algo más que decir sobre tu confianza, y es que quizás esta sea la forma más rápida de aumentarla. Los resultados del mayor estudio realizado sobre ejercicio y autoestima demostraron que, siempre que sea de mediana intensidad, hacer deporte incrementa la autoestima a corto plazo.

  1. Piensa menos en ti y más en los demás

Para sentirte mejor deberías hacer todo lo contrario: dejar de pensar tanto en ti y centrar tu atención hacia fuera. Ayudar a la gente tiene efectos beneficiosos sobre nuestra autoestima por dos motivos:

  • El primero es porque te ayuda a distraer la atención sobre ti mismo. ¡Fundamental!
  • El segundo es porque parece estimular ciertos sistemas biológicos que reducen las respuestas emocionales relacionadas con la ansiedad. Es como si estuvieramos programados para ayudar a nuestros semejantes.