¿Eres una persona resiliente… y no lo SABÍAS?

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¿Eres una persona resiliente… y no lo SABÍAS?

¿Has sufrido y atravesado rachas muy complicadas a lo largo de tu vida, pero al final has salido de todas ellas un poco más fuerte y maduro? ¿Tienes una visión optimista, incluso a pesar de las dificultades? ¿Aprovechas los problemas para aprender, crecer y mejorar como persona?

Entonces… probablemente, ¡tú eres una persona resiliente! ¿Lo sabías?

La resiliencia es un término psicológico que define la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas.

Las personas resilientes son aquellas que han vivido situaciones problemáticas y estresantes que parecen difíciles o imposibles de superar, pero sin embargo, no sólo las superan, sino que finalmente salen fortalecidos y renovados de dichas situaciones. Consiguen adaptarse naturalmente de forma positiva tras la adversidad, con un estilo optimista y creativo.

La resiliencia, por lo tanto, tiene dos componentes:

La capacidad de resistir frente a la destrucción; es decir, proteger la propia integridad bajo situaciones de presión.

La capacidad para construir una vida positiva pese a la adversidad de las circunstancias.

Origen del concepto “resiliencia”

Las personas resilientes no nacen, se hacen

La resiliencia no es una lotería que “nos toca” o “no nos toca” en función de nuestra suerte, no es una cualidad invariable que nos viene incrustada desde la infancia, ni es un rasgo de personalidad o un atributo personal absoluto y terminantemente estable o permanente.

Más bien, la resiliencia es un proceso que es posible desarrollar y entrenar para fortalecerla. A algunas personas les surge de forma más natural o innata y a otras menos, debido a diferentes factores personales, biológicos, familiares y/o sociales que influyen en el desarrollo de la resiliencia. Pero lo cierto es que todos y cada uno de nosotros podemos elegir potenciar nuestra capacidad de resiliencia ante las adversidades de nuestras vidas.

Características de las personas resilientes

  • Autoestima fuerte y flexible
  • Autonomía y autosuficiencia
  • Capacidad de dar y recibir, cuidar y dejarse cuidar
  • Responsabilidad y autodisciplina
  • Reconocimiento y desarrollo voluntario de sus propias capacidades personales
  • Una mente abierta, flexible y receptiva a nuevas ideas
  • Disposición para ponerse retos y metas
  • Curiosidad por la vida e intereses variados
  • Fuerte sentido del humor
  • Facilidad para percibir los sentimientos propios y de los demás
  • Capacidad para comunicar estos sentimientos de manera adecuada
  • Gran tolerancia al sufrimiento
  • Alta capacidad de concentración
  • Sentido de esperanza y optimismo
  • Estrategias variadas de afrontamiento ante el estrés
  • Apoyo social de calidad
  • Un propósito significativo en la vida
  • Sensación de controlabilidad ante las circunstancias vitales

5 formas de desarrollar tu resiliencia

Conócete a ti mismo.

Ser consciente de tus propias fortalezas y limitaciones te permitirá conocer los recursos de los que dispones para conseguir tus metas, y proponerte crecer en las áreas pendientes. Un autoconocimiento bien desarrollado te ayudará a confiar más en tus capacidades y potenciar tu autoestima. Un psicólogo puede ayudarte en este proceso: recuerda que la terapia no sólo es útil si tienes problemas, sino también si deseas crecer y mejorar.

Rodéate de personas que tienen una actitud positiva.

Y, por el contrario, distánciate de aquellas personas pesimistas envueltas permanentemente en un halo de negatividad, que te restan energía y te contaminan con su malestar y sus quejas. Crear una red sólida de apoyo social, rodeándonos de relaciones de calidad, es uno de los factores más importantes para potenciar nuestra capacidad de resistir ante las adversidades. Las personas resilientes son autónomas y autosuficientes, pero eso no significa que no necesiten el apoyo de los demás. No dudes en buscar la ayuda de tus seres queridos cuando lo necesites, y ¿por qué no?, abrirte a conocer nuevas personas afines a ti.

Entrena tu tolerancia a la incertidumbre y a la frustración.

Una de las principales fuentes de tensión y de estrés es la necesidad de querer controlar todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, para que salgan como nosotros necesitamos. Claro que es útil tomar las riendas y cambiar aquello que esté bajo nuestra mano, pero también es importante asumir esa porción de “incontrolabilidad”, comprender que hay circunstancias que no dependen de nosotros mismos y que hay otras que no van a salir como esperábamos. Sentirte cómodo y seguro de ti mismo a pesar de la incertidumbre, te ayudará a desarrollar tu resiliencia. Para entrenar tu tolerancia a la incertidumbre y a la frustración, aprender técnicas de meditación o de mindfulness (conciencia plena) puede serte de gran utilidad.

Aprovecha al máximo tu creatividad.

La creatividad es algo que puedes potenciar cada día, buscando formas alternativas de hacer “lo de siempre”. La creatividad a la hora de tomar decisiones y responder ante las dificultades es una de las principales virtudes de las personas resilientes. “La persona resiliente no se limita a intentar pegar el jarrón roto, pues es consciente de que ya nunca volverá a ser el mismo. Hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello y útil”.

Sé flexible ante los cambios.

Las personas resilientes tienen una fuerte habilidad para ser tenaces y persistentes, pero a la vez, saben ser flexibles ante los cambios inevitables de la vida causados por las circunstancias, el paso del tiempo, los demás o nosotros mismos. En lugar de aferrarse y no soltar el pasado, tienen habilidad suficiente para ir adaptando sus planes y sus metas cuando sea necesario. No reniegan ante los cambios, pues están dispuestas a sacar lo positivo de cada uno de ellos y crecer. Además, saben que nunca existe una única solución para un problema. Una forma de desarrollar tu flexibilidad mental y emocional es la lectura de libros de crecimiento personal.

Una Actitud Mental Positiva es posible con solo estos HÁBITOS

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Una Actitud Mental Positiva es posible con solo estos HÁBITOS

La actitud mental positiva en trabajo y vida general es tener una disposición optimista, la cual atrae cambios positivos y hace que consigas mayores logros. Si tienes una mente positiva, buscarás las formas de obtener resultados positivos en tu vida, aunque tengas circunstancias que no sean del todo favorecedoras.

La mentalidad positiva es todo lo opuesto al negativismo, desesperanza, derrota o conformismo. Se trata de tener pensamientos positivos de forma frecuente.  Una actitud mental positiva es el punto de partida de todas las riquezas, ya sean riquezas de carácter material o riquezas intangibles.

1-Elige a personas positivas

Siempre va a haber personas negativas y es normal ser negativo de vez en cuando.

Sin embargo, si puedes elegir, intenta juntarte con personas positivas. Ellas influirán en ti, te enseñarán cosas nuevas, harán que tu vida sea de una manera u otra. La visión del mundo de una persona positiva influirá en la tuya. Cuando estas con alguien que solo ve posibilidades, tú también verás esas posibilidades y no límites. Sin embargo, será elección tuya aprovecharlas o no.

En definitiva, no solo por estar junto a gente positiva tendrás una vida mejor. También tendrás que poner de tu parte.

2-Aprende a tener el foco positivo

Imagina que hay dos tipos de personas:

-Las que llevan un foco que alumbra con una luz negra o negativa.

-Las que llevan un foco que alumbra con una luz brillante o positiva.

Las que llevan la luz negra solo se enfocarán en lo negativo del mundo, aunque haya muchas cosas positivas.

Las que llevan la luz brillante solo se enfocarán en lo positivo, aunque haya muchas cosas negativas.

Vayas a donde vayas, intenta enfocarte en lo positivo y aprovecharlo para tu bien y para el de los demás.

3-Cuestiona las opiniones negativas

Es muy fácil meterte en una conversación con alguien que tiene una opinión negativa de una situación y dejarte llevar, sin cuestionarte si existe otra visión de la situación.

 

4-Piensa en soluciones y actúa

Encontrarse con los problemas y quejarse es un hábito.

Encontrarse con los problemas y buscar la forma de solucionarlos es otro.

La segunda opción es la que elegiría una persona con una buena actitud. Requiere más gasto de energía, aunque tendrá infinitamente mejores resultados en tu vida.

Esta es la ecuación:

Problema>Pensar en solución>Actuar para resolver el problema.

5-Comienza a pensar en grande

Si te esfuerzas, perseveras y llevas un plan adecuado, lo conseguirás. A partir de ahí, podrás pensar un poco más “en grande”.

La actitud positiva puede definir tu vida…y la de la humanidad

La actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia (Winston Churchill).

Las actitudes marcan grandes diferencias. Y no solo en tu vida, algunas actitudes pueden marcar la vida de millones de personas. Por tanto, aprender cómo pensar en positivo puede ser un comienzo de una nueva y mejor etapa en tu vida.

Una actitud negativa en una persona con mucho poder puede resultar en una catástrofe. Solo tienes que observar las actitudes negativas hacia el ser humano que tenían personas como Hitler, Stalin o dictadores de la actualidad.