Tips para enfrentar una crítica negativa

tips para enfrentar una critica negativa

A muchos de nosotros nos cuesta aceptar las críticas, sobre todo si son negativas. Siempre existe esa primera reacción donde se mezclan muchísimas emociones, sensaciones e ideas: la ira, el desconcierto, la tristeza, el sentirse incomprendidos, etc.

Después de esa primera reacción, que podríamos calificar de bastante instintiva o visceral, podemos adoptar dos actitudes radicalmente diferentes: dejarnos abatir por la crítica o asumirla de forma asertiva.

En realidad, ninguna crítica tiene el poder de ofendernos, somos nosotros quienes le otorgamos ese poder. Por ejemplo, nos dolerá más una crítica negativa de una persona cercana a nosotros o de alguien a quien respetamos que la opinión de alguien totalmente ajeno.

Esto significa que, en última instancia, somos nosotros quienes tenemos el poder sobre la influencia que la crítica ejercerá en nuestro estado de ánimo y en las futuras decisiones que tomemos.

Aqui algunos tips para enfrentarla:

  1. Mantener una actitud abierta y asertiva. Una vez que pase tu reacción inicial, recuerda que una crítica es simplemente una señalación sobre algo que has hecho pero no define tu persona ni te demerita. No asumas una actitud defensiva sino de diálogo.
  1. Buscar la verdad en la crítica. Intenta ponerte en el lugar de la persona que ha realizado la crítica, así podrás comprender sus intenciones. ¿Quería simplemente molestarte o hay verdad en sus palabras y estaba intentando ayudarte? En este punto debes tener cuidado porque a veces una crítica se realiza con un tono tan negativo que el primer pensamiento que acude a nuestra mente es que nos quieren destruir pero es importante que aprendas a mirar más allá del tono utilizado y te centres en los hechos, ¿cuánto hay de cierto en la crítica?

Una vez que sepas cuánto hay de verdad en la crítica, valora los cambios que deberías realizar en tu comportamiento u objetivos. Si la crítica y los cambios que conllevan te pueden ayudar a crecer como persona o profesional, entonces, ¡bienvenida sea! Si finalmente decides que la crítica no te reporta nada positivo, será mejor olvidarla y que no eche a perder tu día o socave la confianza en ti.

¿Qué opinas?

¿Hablas solo? Descubre si es bueno o malo según la PSICOLOGÍA

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¿Hablas solo? Descubre si es bueno o malo según la PSICOLOGÍA

Tu habla interna, lo que te dices a ti mismo, puede llevarte a ser amado o no, feliz o infeliz, atractivo o poco atractivo, débil o fuerte. ¿Y qué pasa cuando hablamos solos?

Nunca nos cuestionamos si es malo pensar, pero si vemos como algo extraño el hablar solo. Sin embargo, lo que no es muy conocido es que los pensamientos son como la voz puesta al mínimo volumen.

Por tanto, te debería preocupar tanto lo que piensas como lo que hablas en voz alta, en caso de que esas frases o pensamientos sean negativos.

¿Hay beneficios de hablar solo?

Un estudio de Gary Lupyan, de la Universidad de Wisconsin, y Daniel Swingley, de la Universidad de Pennsylvania, mostró que las personas que se hablan a ellas mismas mientras buscan objetos los encontraban antes.

Por otra parte, en los niños es algo normal hablar solo para resolver problemas. Eso sí, una vez que aprenden e interiorizan el habla, solo se hablan a ellos mismos en las tareas más complicadas.

Los beneficios principales son:

  • Motivacional: leer frases de superación o motivación, es una de las mejores formas para motivarse en el deporte, trabajo o cualquier tarea.
  • Reforzadora: no necesitas esperar que alguien te diga algo positivo o te feliciten cuando haces algo bien. Lo puedes hacer tú mismo. De hecho es recomendable reforzarte diciéndote a ti mismo frases positivas como: “lo has hecho muy bien”, “eres un crack” o “¡muy bien!”.
  • Reflexionar: a veces tomamos decisiones sin pensar y de manera impulsiva. Pues hablar en alto es una de las mejores formas para aclarar las ideas y reflexionar sobre qué te conviene y que no, qué estrategias puedes llevar a cabo o pensar sobre errores del pasado.
  • Establecer y recordar objetivos: escribir objetivos es una de las técnicas mejores para poder conseguir lo que te propones. Hablar solo puede ayudar a establecer objetivos que no tengas claros y a recordarlos cuando te encuentras algo perdido.
  • Fortalece la memoria: los psicólogos Lupyan Y Swingley llevaron a cabo un experimento en donde se demostró que el habla autodirigida ayuda a mejorar la memoria.
  • Actúa como guía de comportamiento: todos hemos hablado alguna vez con nosotros mismos para guiar un comportamiento o aprender una actividad nueva, como por ejemplo aprender a conducir. Esto sirve para darnos las indicaciones necesarias; primero cinturón, después insertar llave, etc.
  • Puede incrementar la inteligencia: un estudio norteamericano, publicado por la revista Quarterly Journal of Experimental Psychology, asegura que hablar solo puede ayudar a desarrollar las conexiones neuronales.

Otros beneficios:

  • Poner problemas en perspectiva.
  • Organiza el pensamiento.
  • Ayudar a tomar decisiones.
  • Liberar tensión y estrés.
  • Ser consciente de pensamientos irracionales (pensamientos no objetivos ni basados en la realidad).
  • Ayuda a sentirse más cómodo en la soledad.
  • Puede ayudar a ser más creativo.

¿Puede ser malo hablar solo?

Solo hay algunas condiciones en las que hablarse a si mismo puede ser un signo de enfermedad mental y casi siempre se encuentra seguido de otros signos o síntomas.

Por ejemplo, hablarse a sí mismo puede ser un síntoma de esquizofrenia pero no es el único síntoma de esa enfermedad mental, ni mucho menos el principal. En este caso, existen otros síntomas principales; alucinaciones, cambios de comportamiento, delirios, aislamiento social, delirios paranoicos… Por tanto, si hablar con uno mismo esta seguido de uno de estos síntomas, si es preocupante y habría que acudir a un profesional.

En general, y a excepción de que haya otros síntomas o problemas del comportamiento, puedes considerar que hablar contigo mismo no es malo, ni una señal de enfermedad mental.

Solo te deberías preocupar si interfiere con tu funcionamiento normal o concluye en pensamientos negativos. Por ejemplo, hablarse a si mismo de forma negativa podría llevar a depresión, aunque esta también tiene que cumplir otras características como dormir poco o mucho, comer poco o mucho, ideas negativas sobre el pasado, presente y futuro, aislamiento social…

En definitiva, hablarse a sí mismo de vez en cuando es normal, incluso saludable y no es por sí mismo un signo de enfermedad mental, así que no tengas miedo de hacerlo.

Los casos que tendrían que acudir a un profesional serían:

  • Hablarse a sí mismo por la calle, en alto y sobre situaciones extrañas o imaginarias (podría ser un síntoma de esquizofrenia).
  • Decirse a sí mismo cosas negativas, depresivas, ideas negativas…
  • Produce malestar.

Es normal cuando:

  • Estas haciendo algo, reflexionando o intentando resolver un problema.

Cómo Ser Más Positivo Todos los DÍAS

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Cómo Ser Más Positivo Todos los DÍAS

Ser positivo se puede aprender, al igual que cualquier otra habilidad y está muy relacionado con cambiar tu actitud y mentalidad. A veces es complicado ver las cosas desde el punto de vista positivo, incluso si todo parece a tu favor. Se trata de una tendencia que surge en la amígdala cerebral; imaginar las situaciones más negativas ha permitido que nuestros ancestros hayan sobrevivido.

Sin embargo, hoy en día no hay ni mucho menos tantos peligros como en la prehistoria y antes. De hecho vivimos en la época más abundante de la historia.

13 Formas para ser positivo desde hoy

  • 1-¡Desacelera!

Normalmente, cuanto más rápido hagas las cosas, menos vas a disfrutar del momento y menos cosas positivas podrás percibir. El estrés negativo (tener un poco de estrés es bueno) se da cuando tienes demasiado estrés y es cuando llegan las consecuencias negativas a tu salud.

Además, no disfrutarás de la vida y verás las cosas negativas.

Si haces las cosas de manera más lenta, intentando disfrutar del momento, tu cuerpo se tranquilizará y podrás centrarte en las cosas positivas.

  • 2-Se consciente de tus pensamientos

A partir de ahora, intenta mirar tus pensamientos como simples pensamientos, no como hechos. Si te tienes que llevar algo de esta lectura que sea esto: acostúmbrate a ser consciente de que estás pensando y de tu estado de ánimo. Cada persona tiene miles de pensamientos al día. Ese diálogo interno influye en tus acciones, forma de comunicarte, relaciones y finalmente en toda tu vida.

Demasiado a menudo el patrón de diálogo interno al que se habitúan las personas es negativo. Si tienes ese diálogo negativo, es como si llevases unas gafas de la negatividad; mires a donde mires verás todo lo negativo.

Incluso crearás situaciones irreales que en realidad no existen.

  • 3-Ridiculiza lo negativo

Una forma de construir positividad es ridiculizando lo negativo. Evidentemente, aquí no me refiero a acontecimientos serios como muertes o eventos traumáticos.

Me refiero a interpretaciones que haces como:

  • Tener que hablar en público.
  • Tener que presentar un trabajo en poco tiempo.
  • Estar en un atasco.
  • Tener un mal día.

La clave es aprender a reírte de ti mismo o pensar en lo peor que puede pasar (normalmente lo peor que puede pasar no conlleva nada negativo).

  • 4-Practica la gratitud

Escribir un diario de gratitud en el que describir todo por lo que puedes estar agradecido cada día. Entablar conversaciones con alguien de confianza durante 10 minutos en la que puedas hablar solo de cosas por la que puedes estar agradecido y cosas que puedes aprovechar.

Hacer una lista cada día de cosas por las que puedes estar agradecido.

  • 5-Cuida tu lenguaje no verbal

Intenta ser positivo con los hombros agachados, la cabeza mirando hacia abajo y con los brazos difíciles. Te será realmente difícil porque todas ellas son posturas defensivas y tu lenguaje no verbal tiene influencia sobre tu estado de ánimo.

Intenta ponerte recto, con los hombros hacia atrás y pecho hacia delante, la barbilla alta y brazos abiertos.

Con esta postura te sentirás más fuerte y positivo.

  • 6-Líbrate de la negatividad

Cualquier cosa negativa que veas o escuches influirá en tu estado de ánimo. Si estas escuchando las noticias tres veces al día, es normal que te sientas negativo.

Si lees libros tristes, escuchas música triste o ves películas deprimentes es normal que te sientas negativo.

  • 7-Relaciónate con gente positiva

¿Es mejor estar solo que mal acompañado? Yo creo que sí, y es que hay una enorme diferencia cuando hablas con personas constructivas y que aportan y con personas que no aportan nada.

La gente con la que te relaciones tiene una gran influencia en tu vida. Puede ser el mejor día del año y alguien negativo decirte “que mal está el mundo, solo ocurren cosas malas”. Si tú no tienes actitud crítica caerás en ese juego y tu visión comenzará también a ser negativa.

  • 8-Haz algo amable

¿Has hecho alguna vez algo amable por alguien y te has sentido bien de repente? Pues eso lo puedes repetir a menudo.

  • 9-Toma las críticas como aprendizajes para mejorar

Si no te han criticado ya, prepárate porque lo van a hacer. La única forma de que no lo hagan es quedarte en tu casa.

El miedo a las críticas te puede impedir hacer lo que realmente quieres hacer. Es decir, es una barrera mental. Pero puedes actuar y ver de una forma positiva esas críticas. Lo importante es aprender a manejarlas de una forma adecuada.

  • 10-Ponte el filtro positivo

En cualquier situación o persona que te encuentres por la vida hay algo positivo. La mayor parte del tiempo no es algo obvio. Solo tienes que encontrarlo y actuar. Cuando camines por la calle, proponte ver las cosas positivas que existen, que en realidad pueden ser cientas. Desde la gente que hay en la calle, hasta los trabajadores, hasta los árboles, animales… La idea aquí es acostumbrarte a centrar tu foco de atención en las cosas positivas, en lugar de deambular con tu diálogo interno negativo.

  • 11-Mira las posibilidades, no las barreras

Las personas positivas se centran en lo que pueden hacer, no en lo que no pueden hacer. Hay miles de cosas que no puedes hacer y miles que si puedes hacer.

En lugar de perder el tiempo pensando en cómo no puedes hacer algo que quieres, dedícalo a pensar cómo vas a hacer algo que sí puedes hacer.

  • 12-Refuerza tu positividad

Cuando realmente te hayas descubierto pensando positivamente, viendo lo positivo del ambiente o centrándote en las posibilidades, es hora de que te refuerces. Es decir, date a ti mismo un premio por haber hecho algo que te te beneficia. De esa forma habrá más probabilidades de que lo vuelvas a hacer. Puedes decirte a ti mismo “eres genial”, “lo has hecho muy bien” o puedes hacer algo que te guste.

Es importante que seas honesto, no darte premios cuando has hecho lo que no te propones.

  • 13-Acepta los momentos de tristeza

No siempre vas a poder estar con un estado de ánimo alto. De vez en cuando, ocurrirán ciertos acontecimientos que harán que tu estado de ánimo baje. En esos casos, lo mejor es aceptarlos, verlos como algo normal en la vida y darse cuenta de que son temporales.

La actitud positiva en este caso sería pensar que lo superarás y que pasará. La actitud negativa sería pensar que ese momento triste durará siempre.

¿Cómo perder el miedo al RECHAZO?

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¿Cómo perder el miedo al RECHAZO?

1-Cambia el significado del rechazo

Personajes como J.K. Rowling o Walt Disney también fueron rechazados muchas veces. Sin embargo, no dejaron de perseverar y al final lograron sus sueños.

¿Y si dejas de pensar en el rechazo como algo malo? Comienza a pensar que si te rechazan, estás haciendo algo por tu vida:

  • Te estas acercando a conseguir lo que quieres
  • Has hecho algo diferente
  • Has intentado lograr lo que quieres

Es más, usa los rechazos como oportunidades para aprender y mejorar:

  • Si te rechazan en una entrevista de trabajo aprende de los errores
  • Si te rechaza la persona que te gusta aprende qué hiciste mal
  • Si te rechaza un cliente, aprende cómo servir mejor

2-Busca el rechazo

Cuanto más te rechacen, menos te afectará. Puede que tengas una mayor tendencia que otras personas a sentirte mal tras ser rechazado.

Entonces lo tendrás que trabajar más.

Por otra parte, al principio es posible que sientas un mayor desgaste emocional o desgaste de energía, aunque es algo normal porque estarás esforzándote por cambiar tu tendencia de comportamiento.

3-No busques la aprobación

Deja de buscar la aprobación de los demás para todo lo que haces y sobre tus opiniones. Actúa sin pensar si te aprobarán o no. De hecho, cuanto menos busques la aprobación más te aprobarán.

En cualquier caso, vive de forma que solo busques ser aceptado por ti mismo. No puedes tener una buena calidad de vida si vives para agradar a los demás.

4-Se consciente de lo que piensas

Si piensas que te rechazan por algún defecto personal, tu autoestima tenderá a descender (si es que ese defecto personal te afecta). Sin embargo, la mayoría de rechazos no se basan en algo personal, más bien son por reglas sociales establecidas o defensas del ego:

 

  • Si haces algo que esta fuera de las reglas sociales, aunque no te saltes ninguna ley, habrán muchos que te rechacen
  • Si alguna persona o grupo te envidia, también tenderá a rechazarte.

Piensa que el rechazo no es personal, sino una tendencia de comportamiento. No te lo tomes personalmente. Deja la carga del rechazo en los demás, no en ti.

5-Míra el rechazo con humor

No importa en la situación que estés, siempre puedes mirar con las gafas del humor.

Esto hará que el rechazo no te afecte nada. Si hablas con alguien y te rechaza, di algo gracioso, ríete por su incapacidad de socializar o por la situación misma.

Si das un discurso y te pitan, ríete por haberte atrevido.

6-Construye tu autoestima

Si prácticas lo anterior superarás el miedo a que te rechacen poco a poco y al final no te dará nada de miedo. Sin embargo, hay rechazos que es normal que duelan; los de las personas queridas.

En estos casos, es normal que te sientas mal, aunque si tienes una autoestima alta no te afectará tanto. Si tu autoestima es sana, sentirás el rechazo de alguien querido como un bache, aunque no afectará en exceso a tu estado de ánimo y seguirás hacia adelante.

7-Piensa que no es el fin del mundo

Cuando se siente miedo a ser rechazado, se tiende a pensar que si te rechazan será el fin:

  • ¿Y si mi rechazan?
  • ¿Y si no les gusto?
  • ¿Y si no les caigo bien?

En cualquiera de los casos no ocurre nada. La vida sigue adelante.

La próxima vez que el miedo a ser rechazado te paralice piensa: ¿qué es lo peor que podría suceder?

8-Olvida la perfección y acepta los errores

Es posible que a veces te rechacen con razón porque hayas hecho algo mal. En ese caso, tampoco tienes que sentirte mal o tener una mala opinión de ti mismo.

La realidad es que a veces vas a estar equivocado, es imposible hacer siempre todo bien o estar siempre en lo correcto.

 

Cuando te equivoques o hagas algo mal, simplemente acéptalo y aprende de ello para la próxima vez. Es necesario superar el perfeccionismo.

¿Es posible no ser rechazado?

El primer motivo para superar el miedo al rechazo es que siempre te va a rechazar alguien, hagas lo que hagas.

Cómo erradicar la necesidad de aprobación en cinco PASOS

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Las personas que actúan así de forma extrema se podrían preguntar: ¿cómo agradar a los demás?

Querer ser el típico “niño/a bueno/a” tiene consecuencias ciertamente negativas. Cuando buscas ser aprobado por todo el mundo ocurren varias cosas:

  • Puede que no siempre seas sincero.
  • Por tanto, estas siendo deshonesto.
  • Te puedes comportar de forma pasivo-agresiva.
  • Te sentirás mal contigo mismo.
  • Tus problemas no se resuelven porque evitas discusiones.
  • Harás cosas que no quieres; no sabes decir “no”.
  • Pueden abusar de ti; no defiendes tus derechos.
  • Estarás poniéndote obstáculos a ti mismo.

Pasos para superar la necesidad de aprobación

1-Cambia de paradigma (forma de ver tu mundo)

Ahora piensas que para ser feliz y para ser aceptado tienes que agradar y ser aprobado por los demás. Crees que siendo “el típico bueno” evitarás problemas y tendrás una vida sencilla y sin amarguras.

Tienes los comportamientos típicos del “niño o niña bueno/a”. Sin embargo, eso solo lleva al malestar y a la infelicidad.

Para cambiar esa tendencia, tendrás que ver el mundo de otra forma en la que:

  • Tu felicidad depende de ti, no de si los demás te aprueban o no.
  • Es necesario cubrir tus necesidades para ser feliz.
  • Para ser feliz tienes que defender tus derechos.

2-Comienza a anteponer tus necesidades

Anteponer tus necesidades no es ser egoísta. Eso también sería pensar en blanco y negro. Ser egoísta es tener todas las necesidades propias cubiertas y aún así no estar dispuesto a aportar o ayudar a los demás. O no colaborar con los demás y querer siempre que los demás te aporten a ti.

Es natural en el ser humano querer cubrir las necesidades personales, porque en caso contrario estas yendo en contra de tu propia supervivencia.  Si no lo haces te sentirás mal, culparás a los demás o mostrarás comportamientos pasivo-agresivos.

3-Comienza a aceptarte cómo eres

Algo típico en los “niños buenos” es que no se aceptan a si mismos, creen que existe algo malo en ellos. Esto proviene fundamentalmente de la infancia, de las experiencias pasadas, de la crianza y de las relaciones con los demás.

Para sentirte bien es necesario que te aceptes. Es más, para tener una buena relación con los demás te tienes que aceptar.

Por otra parte, aceptarte no quiere decir que no quieras cambiar o mejorar. Se trata de aceptarte a ti mismo, aunque estar dispuesto a mejorar lo que quieres.

4-¡Deja de buscar aprobación!

Si has cambiado tu visión del mundo, antepones tus necesidades y te aceptas, es más probable que ya no busques tanto la aprobación. Presta atención la próxima vez que te relaciones con alguien. ¿Estás buscando que esa persona te apruebe? ¿Buscas gustar a la otra persona a toda costa? Ten cuidado con los comportamientos inconscientes de búsqueda de aprobación, son muy frecuentes.

5-Establece límites

Tú eres una persona con una historia, derechos, personalidad, metas y una vida. Por tanto, tú no eres la mitad de otra persona. Eres una persona única que establece cómo quiere que sea su vida.

No intentes fusionarte con los demás, ya sea tu pareja, familia o amigos. Si estas en desacuerdo con otra persona, es normal y puedes mostrar ese desacuerdo asertivamente porque son distintos.

Para ser feliz es necesario que tengas tus metas y tu vida individual, de forma que si los demás no están esa parte de tu vida siga estando ahí.

Por otra parte, ser consciente de tus valores permitirá saber cuáles son tus límites y cuándo estas actuando con integridad.

Beneficios Psicológicos y Sociales de SONREÍR

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Beneficios Psicológicos y Sociales de SONREÍR

Dicen que el sexo mueve el mundo, pero una sonrisa quizás no se quede muy atrás.

Sea como sea, parece ser que sonreír tiene más implicaciones de las que inicialmente podrías pensar. Se ha comprobado que incluso los fetos sonríen en el útero, o que bebés invidentes también lo hacen al reconocer la voz de un humano. Esto evidencia que se trata de un mecanismo innato que vamos perdiendo con el tiempo, ya que mientras los niños sonríen una media de 400 veces al día, tan sólo un 33% de los adultos lo hace más de 20.

  1. Sonreír para ser más feliz

Cuando sonríes el cerebro interpreta que estás contento y libera sustancias capaces de alegrarte, como demuestra esta recopilación de estudios. En una de las investigaciones que aparecen, unos participantes debían sostener durante un rato un lápiz con la boca de forma que se les dibujara una falsa sonrisa. Al terminar, la mayoría confirmó que les había mejorado el humor.

  1. Sonreír para provocar emociones positivas

Te habrás dado cuenta de que cuando sonríes a alguien, incluso a un desconocido por la calle, es probable que te devuelva la sonrisa. En realidad la mitad de la gente devuelve la sonrisa a un extraño. Aunque creas que eso ocurre por cortesía, realmente es por el efecto de las neuronas espejo y la reciprocidad. Cuando te devuelven la sonrisa, lo que consigues con esto es inducir un cambio positivo en el estado emocional de esa persona. Y eso es muy beneficioso porque inconscientemente asociará esa sensación con tu presencia.

  1. Sonreír para que confíen en ti

Una sonrisa auténtica es una señal de que somos alguien en quien se puede confiar. Se ha comprobado en este estudio que cuando las personas cooperan tienden a mostrar más sonrisas genuinas, y eso a su vez hace que sean percibidas como más generosas y extrovertidas.

  1. Sonreír para que te perdonen

Resulta que también solemos tratar con más condescendencia a la gente que, tras cometer un error o hacer algo malo, sonríen.

  1. Sonreír para encontrar soluciones

Las personas bajo presión o en condiciones de estrés tienden a reducir su visión periférica y centrarse tan sólo en lo que tienen enfrente, el efecto llamado como visión túnel. Y no tan sólo ocurre a nivel visual, sino que a nivel resolutivo también dejamos de contemplar ideas más allá de las que tenemos delante de las narices.

  1. Sonreír para seducir

Así como la sonrisa incrementa el atractivo de la mujer frente el hombre (y seguramente también reduce el miedo de éste a ser rechazado si se acerca) parece ser que la sonrisa del hombre no es tan atractiva. Este estudio evidenció que los hombres resultan más atractivos para ellas cuando se muestran orgullosos o incluso avergonzados en lugar de contentos. Mientras que sonreír y expresar contento era la emoción más atractiva en las mujeres, ocurría todo lo contrario en los hombres. Parece ser que sonreír menos resulta masculino y eso atrae al sexo femenino, pero yo en el caso de los hombres no dejaría de sonreír porque una ligera sonrisa que exprese orgullo o picardía también puede resultar muy atractiva.

  1. Sonreír para mentir

Si las sonrisas verdaderas transmiten honestidad y confianza sería lógico presuponer que es difícil que alguien nos consiga engañar con una sonrisa falsa.

Sin embargo la realidad es que hasta un 80% de las personas son capaces de fingir el estrechamiento de los ojos que ocurre en las sonrisas Duchenne. Por lo tanto, a pesar de que no es sencillo fingir perfectamente una sonrisa verdadera porque también tiene unos tiempos determinados (tarda más tiempo en formarse que una real), sí que se puede usar para mentir y ocultar lo que realmente pensamos.

  1. Sonreír para mejorar la salud

Algunos estudios científicos han probado que sonreír libera endorfinas, serotonina y otros analgésicos naturales que produce nuestro cuerpo. También se ha asociado la sonrisa a la reducción de los niveles de hormonas causantes del estrés (adrenalina, cortisol y dopamina) y la disminución de la presión arterial. Podría decirse que sonreír es un casi un fármaco natural.

¿Eres una persona resiliente… y no lo SABÍAS?

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¿Eres una persona resiliente… y no lo SABÍAS?

¿Has sufrido y atravesado rachas muy complicadas a lo largo de tu vida, pero al final has salido de todas ellas un poco más fuerte y maduro? ¿Tienes una visión optimista, incluso a pesar de las dificultades? ¿Aprovechas los problemas para aprender, crecer y mejorar como persona?

Entonces… probablemente, ¡tú eres una persona resiliente! ¿Lo sabías?

La resiliencia es un término psicológico que define la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas.

Las personas resilientes son aquellas que han vivido situaciones problemáticas y estresantes que parecen difíciles o imposibles de superar, pero sin embargo, no sólo las superan, sino que finalmente salen fortalecidos y renovados de dichas situaciones. Consiguen adaptarse naturalmente de forma positiva tras la adversidad, con un estilo optimista y creativo.

La resiliencia, por lo tanto, tiene dos componentes:

La capacidad de resistir frente a la destrucción; es decir, proteger la propia integridad bajo situaciones de presión.

La capacidad para construir una vida positiva pese a la adversidad de las circunstancias.

Origen del concepto “resiliencia”

Las personas resilientes no nacen, se hacen

La resiliencia no es una lotería que “nos toca” o “no nos toca” en función de nuestra suerte, no es una cualidad invariable que nos viene incrustada desde la infancia, ni es un rasgo de personalidad o un atributo personal absoluto y terminantemente estable o permanente.

Más bien, la resiliencia es un proceso que es posible desarrollar y entrenar para fortalecerla. A algunas personas les surge de forma más natural o innata y a otras menos, debido a diferentes factores personales, biológicos, familiares y/o sociales que influyen en el desarrollo de la resiliencia. Pero lo cierto es que todos y cada uno de nosotros podemos elegir potenciar nuestra capacidad de resiliencia ante las adversidades de nuestras vidas.

Características de las personas resilientes

  • Autoestima fuerte y flexible
  • Autonomía y autosuficiencia
  • Capacidad de dar y recibir, cuidar y dejarse cuidar
  • Responsabilidad y autodisciplina
  • Reconocimiento y desarrollo voluntario de sus propias capacidades personales
  • Una mente abierta, flexible y receptiva a nuevas ideas
  • Disposición para ponerse retos y metas
  • Curiosidad por la vida e intereses variados
  • Fuerte sentido del humor
  • Facilidad para percibir los sentimientos propios y de los demás
  • Capacidad para comunicar estos sentimientos de manera adecuada
  • Gran tolerancia al sufrimiento
  • Alta capacidad de concentración
  • Sentido de esperanza y optimismo
  • Estrategias variadas de afrontamiento ante el estrés
  • Apoyo social de calidad
  • Un propósito significativo en la vida
  • Sensación de controlabilidad ante las circunstancias vitales

5 formas de desarrollar tu resiliencia

Conócete a ti mismo.

Ser consciente de tus propias fortalezas y limitaciones te permitirá conocer los recursos de los que dispones para conseguir tus metas, y proponerte crecer en las áreas pendientes. Un autoconocimiento bien desarrollado te ayudará a confiar más en tus capacidades y potenciar tu autoestima. Un psicólogo puede ayudarte en este proceso: recuerda que la terapia no sólo es útil si tienes problemas, sino también si deseas crecer y mejorar.

Rodéate de personas que tienen una actitud positiva.

Y, por el contrario, distánciate de aquellas personas pesimistas envueltas permanentemente en un halo de negatividad, que te restan energía y te contaminan con su malestar y sus quejas. Crear una red sólida de apoyo social, rodeándonos de relaciones de calidad, es uno de los factores más importantes para potenciar nuestra capacidad de resistir ante las adversidades. Las personas resilientes son autónomas y autosuficientes, pero eso no significa que no necesiten el apoyo de los demás. No dudes en buscar la ayuda de tus seres queridos cuando lo necesites, y ¿por qué no?, abrirte a conocer nuevas personas afines a ti.

Entrena tu tolerancia a la incertidumbre y a la frustración.

Una de las principales fuentes de tensión y de estrés es la necesidad de querer controlar todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, para que salgan como nosotros necesitamos. Claro que es útil tomar las riendas y cambiar aquello que esté bajo nuestra mano, pero también es importante asumir esa porción de “incontrolabilidad”, comprender que hay circunstancias que no dependen de nosotros mismos y que hay otras que no van a salir como esperábamos. Sentirte cómodo y seguro de ti mismo a pesar de la incertidumbre, te ayudará a desarrollar tu resiliencia. Para entrenar tu tolerancia a la incertidumbre y a la frustración, aprender técnicas de meditación o de mindfulness (conciencia plena) puede serte de gran utilidad.

Aprovecha al máximo tu creatividad.

La creatividad es algo que puedes potenciar cada día, buscando formas alternativas de hacer “lo de siempre”. La creatividad a la hora de tomar decisiones y responder ante las dificultades es una de las principales virtudes de las personas resilientes. “La persona resiliente no se limita a intentar pegar el jarrón roto, pues es consciente de que ya nunca volverá a ser el mismo. Hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello y útil”.

Sé flexible ante los cambios.

Las personas resilientes tienen una fuerte habilidad para ser tenaces y persistentes, pero a la vez, saben ser flexibles ante los cambios inevitables de la vida causados por las circunstancias, el paso del tiempo, los demás o nosotros mismos. En lugar de aferrarse y no soltar el pasado, tienen habilidad suficiente para ir adaptando sus planes y sus metas cuando sea necesario. No reniegan ante los cambios, pues están dispuestas a sacar lo positivo de cada uno de ellos y crecer. Además, saben que nunca existe una única solución para un problema. Una forma de desarrollar tu flexibilidad mental y emocional es la lectura de libros de crecimiento personal.

Una Actitud Mental Positiva es posible con solo estos HÁBITOS

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Una Actitud Mental Positiva es posible con solo estos HÁBITOS

La actitud mental positiva en trabajo y vida general es tener una disposición optimista, la cual atrae cambios positivos y hace que consigas mayores logros. Si tienes una mente positiva, buscarás las formas de obtener resultados positivos en tu vida, aunque tengas circunstancias que no sean del todo favorecedoras.

La mentalidad positiva es todo lo opuesto al negativismo, desesperanza, derrota o conformismo. Se trata de tener pensamientos positivos de forma frecuente.  Una actitud mental positiva es el punto de partida de todas las riquezas, ya sean riquezas de carácter material o riquezas intangibles.

1-Elige a personas positivas

Siempre va a haber personas negativas y es normal ser negativo de vez en cuando.

Sin embargo, si puedes elegir, intenta juntarte con personas positivas. Ellas influirán en ti, te enseñarán cosas nuevas, harán que tu vida sea de una manera u otra. La visión del mundo de una persona positiva influirá en la tuya. Cuando estas con alguien que solo ve posibilidades, tú también verás esas posibilidades y no límites. Sin embargo, será elección tuya aprovecharlas o no.

En definitiva, no solo por estar junto a gente positiva tendrás una vida mejor. También tendrás que poner de tu parte.

2-Aprende a tener el foco positivo

Imagina que hay dos tipos de personas:

-Las que llevan un foco que alumbra con una luz negra o negativa.

-Las que llevan un foco que alumbra con una luz brillante o positiva.

Las que llevan la luz negra solo se enfocarán en lo negativo del mundo, aunque haya muchas cosas positivas.

Las que llevan la luz brillante solo se enfocarán en lo positivo, aunque haya muchas cosas negativas.

Vayas a donde vayas, intenta enfocarte en lo positivo y aprovecharlo para tu bien y para el de los demás.

3-Cuestiona las opiniones negativas

Es muy fácil meterte en una conversación con alguien que tiene una opinión negativa de una situación y dejarte llevar, sin cuestionarte si existe otra visión de la situación.

 

4-Piensa en soluciones y actúa

Encontrarse con los problemas y quejarse es un hábito.

Encontrarse con los problemas y buscar la forma de solucionarlos es otro.

La segunda opción es la que elegiría una persona con una buena actitud. Requiere más gasto de energía, aunque tendrá infinitamente mejores resultados en tu vida.

Esta es la ecuación:

Problema>Pensar en solución>Actuar para resolver el problema.

5-Comienza a pensar en grande

Si te esfuerzas, perseveras y llevas un plan adecuado, lo conseguirás. A partir de ahí, podrás pensar un poco más “en grande”.

La actitud positiva puede definir tu vida…y la de la humanidad

La actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia (Winston Churchill).

Las actitudes marcan grandes diferencias. Y no solo en tu vida, algunas actitudes pueden marcar la vida de millones de personas. Por tanto, aprender cómo pensar en positivo puede ser un comienzo de una nueva y mejor etapa en tu vida.

Una actitud negativa en una persona con mucho poder puede resultar en una catástrofe. Solo tienes que observar las actitudes negativas hacia el ser humano que tenían personas como Hitler, Stalin o dictadores de la actualidad.

Los riesgos de silenciar las emociones ¿Cómo SUPERARLO?

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Los riesgos de silenciar las emociones ¿Cómo SUPERARLO?

En ciertos casos, reprimir nuestros sentimientos y pensamientos, por miedo a ofender a los demás o mostrarse vulnerables, puede terminar causándonos daño a nosotros mismos. Las emociones que se acumulan nos hieren en silencio, se convierten en fantasmas que dañan nuestro cuerpo y mente.

Si no expresas tu malestar, es probable que la persona que te está haciendo daño no sea plenamente consciente de las consecuencias que sus palabras o actitudes tienen sobre ti. Muchas veces esperamos que sean los demás quienes se den cuenta de que están traspasando los límites, que adivinen nuestros sentimientos y pensamientos.

Quienes nos rodean no son adivinos y, si bien es cierto que pueden intuir algunas cosas, a veces pueden estar demasiado ensimismados en sí mismos como para darse cuenta del impacto negativo que tienen sus palabras o comportamientos. Por tanto, nos corresponde a nosotros hacer notar que nos están causando daño. Debemos encontrar un equilibrio entre esos momentos en que es más sabio callar y aquellos en los que es necesario hablar para defender nuestras necesidades y proteger nuestro equilibrio emocional.

En sentido general, las personas con tendencia a silenciar sus sentimientos tienen un mayor riesgo de que estos salgan a la luz bajo la forma de síntomas psicosomáticos, que van desde las tensiones musculares y el dolor de cabeza hasta problemas gastrointestinales, dermatológicos o enfermedades aún más graves y complejas. La calma del represor tiende a pasarle una gran factura a la salud.

Desahogo emocional: Expresar tus sentimientos es clave para tu bienestar

Durante demasiado tiempo se consideró que era de mal gusto ventilar las emociones. De hecho, de niños nos enseñaron que no debíamos llorar ni enfadarnos. Como resultado, muchos adultos jamás han aprendido a gestionar asertivamente sus estados emocionales, simplemente los reprimen.

No obstante, el desahogo emocional es clave para nuestro bienestar psicológico y físico. Hablar sobre cómo nos sentimos o cómo los demás nos hacen sentir, sin miedos, nos permitirá desarrollar relaciones interpersonales más maduras y auténticas, a la vez que nos ayudará a establecer límites saludables.

¿Cómo lograrlo?

  1. Sé consciente de tus emociones y su causa. Si una persona siempre ha reprimido sus emociones, es probable que le cueste profundizar en las mismas. Aun así, es fundamental que aprendas a identificar lo que sientes, que diferencies la rabia del rencor, por ejemplo, y seas capaz de detectar qué te hace sentir así. Se trata de un profundo ejercicio de autoconocimiento para el cual necesitas ampliar tu vocabulario emocional a través de esta lista de emociones y sentimientos.
  2. Asume que todo tiene un límite. Los límites no son negativos, todo lo contrario, ya que permiten que las otras personas sepan hasta dónde pueden llegar. Si no pones límites en tus relaciones interpersonales es probable que los demás terminen aprovechándose de tu bondad o de tu capacidad para soportar todo sin decir nada, tensando cada vez más la cuerda. Es importante que esos límites te garanticen la satisfacción de tus necesidades.
  3. Decir lo que piensas no tiene por qué dañar a los demás. Defender tus derechos no implica dañar a los demás. No tienes que convertirte en un kamikaze de la verdad, pero aguantar estoicamente las críticas malsanas y los embates de las personas tóxicas solo te hará daño. Lo ideal es que aprendas a decir lo que piensas y sientes en el respeto al otro, pero asumiendo una postura firme.
  4. Busca una manera asertiva de desahogarte. No siempre puedes decirle directamente a los demás lo que sientes. Sin embargo, eso no significa que debas silenciar esas emociones. Puedes darle salida a través de técnicas como la silla vacía, en la cual imaginas que la persona con la que quieres hablar se encuentra justo delante de ti. Sin embargo, debes tener cuidado porque psicólogos de la Universidad Estatal de Iowa han comprobado que algunas maneras de ventilar las emociones pueden tener el efecto opuesto, haciendo que te sientas peor. La clave radica en encontrar la manera de practicar el desahogo emocional de manera que te permita recuperar el equilibrio perdido, escapando del control que ejercían esas emociones desde tu inconsciente.

6 Pasos para Cambiar las Creencias LIMITANTES

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6 Pasos para Cambiar las Creencias LIMITANTES

Las creencias limitantes son una de las grandes barreras que impiden la consecución de grandes metas. Una creencia influye y se extiende en diversas áreas de tu vida y, además, define tu forma de ser: personalidad y comportamiento.

Y esas creencias pueden ser positivas o negativas. Pueden potenciar tu vida y ampliar tus posibilidades o puede hacer que no consigas nada o lo que es peor, que ni si quiera lo intentes.

Estos son los pasos que puedes dar:

1-Escribe tus creencias

Observa los resultados que estas teniendo en tu vida y que no te gustan. ¿A qué se deben? ¿Existe alguna creencia que esté influenciando en un comportamiento que lleve al resultado negativo? ¿Qué suposiciones y creencias tienes que impiden desarrollar tu potencial?

2-Hazte consciente de que son creencias y no realidades

Este es un paso complicado porque puede que pienses que esas creencias negativas son reales.

Reflexiona sobre esas creencias. ¿Cómo sabes que son ciertas? ¿Tienes pruebas?

¿No consigues un buen trabajo porque no vales o no lo consigues porque crees que no vales? ¿No hablas con quien te gusta porque no eres atractivo/a o no hablas con quien te gusta porque crees que no eres atractivo?

3-Asocia las creencias limitantes a algo negativo

Piensa en esas creencias y asócialas a algo que te desagrade, que asocies a algo muy negativo, incluso al dolor.

Por ejemplo piensa en creer que no vales a conseguir un trabajo pésimo en el que eres explotado.

4-Para cada creencia, construye una nueva creencia

  • -Si estoy comprometido lo puedo conseguir.
  • -Todo ocurre por una razón.
  • -El pasado no me limita, me hace crecer.
  • -La vida es un regalo a ser disfrutado.
  • -Lo que realmente importa es lo que yo pienso de mí, no otros.

5-Asocia a algo positivo las nuevas creencias

Ahora, toma las tres creencias que creas que más te limitan y asócialas a algo positivo.

 

 

 

Por ejemplo: creer que si lo intentas y fallas, los demás te admirarán, asocialo a una emoción positiva o a intentarlo y lograrlo.

6-Actúa

Este paso te puede parecer radical o te provocará ansiedad pero es el que mejor funciona.

Aunque aún no tengas estas creencias, puedes actuar como si (ejemplos):

  • Eres atractivo.
  • Vales mucho.
  • Eres agradable y simpático.
  • Eres inteligente.

Fracasar solo te permite avanzar y aprender de los errores.

Si actúas de una forma que no has actuado antes, observarás nuevos resultados y esos resultados contribuirán a la construcción de nuevas creencias.

Por ejemplo, hablar en público contribuirá a crear la creencia de que eres atrevido, lo cual permitirá a su vez otros comportamientos atrevidos que guiarán a otros resultados positivos.